La obra consiste en una mesa triangular (representación arcaica de la vulva) dispuesta para 13 comensales (¿cómo en la Última Cena de Jesús? ¿Cómo las lunas del año y, por tanto, las menstruaciones? ¿como el número de mujeres que integraban las antiguas comunidades de brujas?) en cada lado, por lo tanto, tenemos a 39 mujeres, históricas o mitológicas, representadas para "romper con el ciclo de omisión en el cual las mujeres son excluídas de los registros históricos". El orden en que están dispuestas recosntruye "los orígenes sociales y el declive del matriarcado, su sustitución por el patriarcado, la institucionalización de la opresión masculina y la respuesta de las mujeres a ésta".

Cada una de las homenajeadas tiene un mantel con su nombre bordado y un plato especialmente decorado para ella con formas alusivas a la vulva lo cual sirvió a algunos críticos para preguntarse si no se estaba reduciendo a la mujer a sus genitales. Otros criticaban la disposición de otros 99 nombres de mujeres excelsas por el suelo ¿acaso eran menos importantes? También hubo quien opinaba que era un contrasentido crear una obra para evitar la invisivilidad de las mujeres y dejar en el anomimato a los cientos de colaboradoras que Judy reclutó para ayudarla. 
A pesar de todo esto (¿o gracias a?) la obra ha sido vista por un millón de personas y actualmente reside en el Brooklyn Museum de Nueva York, os invito a una visita guiada con periodista exhausto relatando: http://esferapublica.org/nfblog/?p=1172
En fin...
Muchas lecturas, diferentes interpretaciones.
Yo os la traigo por que, simplemente, me parece que hace visible lo invisible, tal y como decía Paul Klee que debía ser el arte.

